Perú: la inconstitucionalidad en declarar la vacancia del presidente Martín Vizcarra

Perú: la inconstitucionalidad en declarar la vacancia del presidente Martín Vizcarra

Una opinión editorial de César Landa, Comisionado de la CIJ.

El pasado 9 de noviembre el Congreso peruano destituyó al Presidente de la República Martín Vizcarra, al declararlo incapaz moral para mantenerse en el cargo, debido a la difusión de audios y declaraciones en los medios de comunicación sobre supuestos actos de corrupción, pese a que el Presidente ha estado dispuesto a colaborar con las investigaciones independientes que los fiscales del caso realizan actualmente.

Esa drástica decisión parlamentaria se adoptó en medio de una de las mayores crisis sanitaria, social y económica originada por la pandemia de la COVID-19, y ante la convocatoria a elecciones políticas generales congresales y presidenciales previstas para el 11 de abril del 2021.

Además, este procedimiento sumario se realizó sin tener en cuenta que el debido proceso previsto en la Constitución es el impeachment establecido en los artículos 99, 100 y 117 de la Constitución; este último artículo señala taxativamente las excepciones a la inmunidad presidencial. Las causales que permiten la destitución de un presidente son traición a la patria, impedir las elecciones, disolver el Congreso “salvo en los casos previstos en el artículo 134 de la Constitución”, e impedir la reunión o funcionamiento del parlamento u órganos electorales.

En cambio, el Congreso utilizó una cláusula amplia de “permanente incapacidad moral o física” contenida en el numeral 2 del artículo 113 de la Constitución, que está establecida para decretar una vacancia presidencial excepcional, en una suerte de simulación o fraude a la Constitución y sin las garantías del debido proceso que son propias del impeachment. Dicha cláusula, que no es objetiva, está bajo examen constitucional ante el Tribunal Constitucional que debe resolver un proceso presentado por el Poder Ejecutivo en contra del Congreso por uso abusivo de dicha causal.

El rechazo a la forma de llevar la vacancia ha sido expresado por varias instituciones nacionales como la Defensoría del Pueblo, universidades, gremios y académicos. Pero, sobre todo, por la movilización social espontánea en las calles de todo el país, que inició el 9 de noviembre y que continúa día tras día bajo represión policial. Las manifestaciones se deben a la ruptura del orden constitucional en la sucesión presidencial, en especial dado que, de los 130 congresistas del Congreso Unicameral peruano, 68 tienen investigaciones penales y judiciales, incluido el Presidente Congreso, Manuel Merino, quien asumió la Presidencia de la República.

Esta situación es amenazante al principio de separación de poderes, pues el poder queda concentrado en miembros del Congreso, porque ahora la Presidencia la ocupa el presidente del Congreso. Además, el Congreso ha decidido reemplazar a seis magistrados de los siete integrantes del Tribunal Constitucional que, si bien tienen su mandato vencido, se presenta sin las garantías de transparencia, meritocracia y pluralidad. Ello es importante debido a que el Tribunal Constitucional es el máximo órgano encargado de interpretar la Constitución, para proteger los derechos fundamentales y rechazar los excesos de los poderes públicos.

También es relevante, por cuanto antaño los conflictos políticos entre el Congreso y el Ejecutivo se resolvían mediante golpes de Estado militares o civiles –el último fue el de Alberto Fujimori en año1992-; de modo que, el Tribunal Constitucional, en tanto se mantenga como un órgano independiente y autónomo, seguirá siendo garante de la democracia constitucional contemporánea. Por eso, la demanda del Ejecutivo contra el Congreso al inicio del proceso de la vacancia presidencial está en proceso de ser resuelta por el Tribunal Constitucional, con base en estándares constitucionales e internacionales de respeto al principio de control y balance de poderes, a fin de que en este grave período de emergencia sanitaria por la COVID-19, se aseguren los derechos fundamentales políticos, económicos y sociales, sobre todo de las personas más vulnerables.

Este fenómeno de populismo parlamentario autoritario ha concitado el rechazo de la opinión pública, porque revela un patrón de conducta que se expresa en las leyes que ha dictado el Congreso desde su instalación en marzo limitando los derechos ciudadanos, como la Ley N° 31012, Ley de Protección Policial, que prohíbe a los jueces evaluar los requisitos de necesidad y proporcionalidad en el uso de la fuerza cuando la policía es denunciada por abusos. Asimismo, como la promulgación de la Ley N° 31018 que afecta la seguridad contractual, porque anuló los contratos de los concesionarios de las autopistas, declarando además que no tenían derechos compensatorios; esta ley fue declarada inconstitucional por el Tribunal Constitucional. Además, el Congreso dictó otras normas que fueron objeto de observaciones por parte del Presidente depuesto, por sus visos de abierta inconstitucionalidad.

De esta forma, Perú atraviesa una crisis política y de su estado de derecho a raíz de la inconstitucional decisión del Congreso de declarar la vacancia del Presidente. Por ello, la instalación del nuevo gobierno, pese a que están convocadas las elecciones generales para el 11 de abril de 2021, ha creado inestabilidad en el equilibrio y balance de poderes, inseguridad en las instituciones autónomas (como el Tribunal Constitucional y el Jurado Nacional de Elecciones), y existe preocupación por la posible reforma del proyecto de presupuesto público ya elaborado para el 2021. También, existe fundada preocupación por la paralización de la profunda reforma educativa universitaria que desterró a grupos de poder en el manejo mercantil de varias universidades –sin calidad académica-, cuyos propietarios son algunos de los actuales congresistas promotores de la vacancia presidencial, y, porque el abogado de una de la universidad cuestionadas ha sido nombrado Presidente del Consejo de Ministros –Flores Araoz-.

Por eso, es necesario salvaguardar la separación de poderes, garantizar la independencia judicial, y asegurar la protección de los derechos humanos en el país. Para ello, se debe condenar el uso de las instituciones constitucionales para fines que afectan el principio de separación de poderes, base para el control y balance de poderes en una democracia. También, se debe asegurar que las elecciones de los nuevos magistrados del Tribunal Constitucional cumplan con los estándares internacionales y se realicen a través de un proceso transparente y público, que sea llevado a cabo por el nuevo Congreso que el pueblo peruano elija libremente el año 2021.

Perú: la destitución del Presidente Vizcarra en el Congreso desencadena una crisis del estado de derecho

Perú: la destitución del Presidente Vizcarra en el Congreso desencadena una crisis del estado de derecho

La destitución del presidente de Perú Martín Vizcarra por el Congreso del país ha socavado el respeto al principio de separación de poderes y ha precipitado una crisis del Estado de Derecho, dijo hoy la CIJ.

El 9 de noviembre, el Congreso de Perú utilizó el artículo 113 (2) de la constitución del país, que rara vez se utilizaba, para ‘vacar’ el mandato de Vizcarra por motivos de “incapacidad moral permanente” para el cargo y juró al presidente del Congreso, Manuel Merino, como Presidente del país.

La justificación para la destitución de Vizcarra fueron las acusaciones de corrupción durante la época en que Vizcarra fue gobernador de la región de Moquequa en 2011-2014. Estas denuncias ya están siendo investigadas por la Fiscalía.

La CIJ observa que la Corte Constitucional de Perú tiene un caso pendiente para revisar la consistencia constitucional del uso de la cláusula de causal de “incapacidad moral permanente” para delitos comunes. La Constitución peruana contempla un procedimiento separado de acusación que no se ha seguido en este caso. Sin embargo, el Congreso aplicó la cláusula de “incapacidad moral” en un procedimiento apresurado y con la decisión de la Corte Constitucional pendiente.

“El Congreso de Perú se ha adelantado a la decisión de la Corte Constitucional y aplicó una interpretación legal excesivamente expansiva y altamente controvertida del artículo 113 (2) para derrocar a un presidente, comprometiendo así la autoridad del Poder Judicial y del Ejecutivo”, dijo el Secretario -General de la CIJ, Sam Zarifi.

“Esta extralimitación del Poder Legislativo ha llevado al país a una crisis de estado de derecho que también amenaza el respeto a los derechos humanos en el país”, agregó.

Los manifestantes que se manifestaban contra la expulsión de Vizcarra se han enfrentado a malos tratos y detenciones arbitrarias por parte de la policía y las fuerzas de seguridad.

La CIJ pide a las autoridades peruanas que respeten el derecho a la libertad de reunión y protesta pacífica y que desistan de cualquier forma de uso ilegal de la fuerza. Las denuncias de violaciones de malos tratos y otras violaciones de derechos humanos deben investigarse con prontitud, de forma exhaustiva e imparcial. La CIJ también insta a que se respete la independencia del poder judicial, en particular en lo que respecta al Tribunal Constitucional y sus funciones.

 

Peru:  Congress’ ouster of President Vizcarra sets off crisis of rule of law

Peru:  Congress’ ouster of President Vizcarra sets off crisis of rule of law

The removal of Peru’s President Martin Vizcarra by the country’s Congress has undermined respect for the principle of separation of powers and precipitated a rule of law crisis, the ICJ said today.

On 9 November, Peru’s Congress used the seldom-used article 113(2) of the country’s constitution to ‘vacate’ Vizcarra’s term on the ground of “permanent moral incapacity” for office and swore in the President of the Congress, Manuel Merino, as President of the country.

The underlying justification for Vizcarra’s removal was allegations of corruption stemming from the time when he was Governor of Moquequa state in 2011-2014. Those allegations are already under investigation by the Office of the Prosecutor.

The ICJ notes that Peru’s Constitutional Court has a pending case to review the constitutional consistency of the use of the grounds of “permanent moral incapacity” clause for ordinary crimes. The Peruvian Constitution contemplates a separate procedure of impeachment that has not been followed in this case. Yet Congress applied the clause of “moral incapacity” in hasty proceedings with that decision pending.

“Peru’s congress has preempted the decision of the Constitutional Court and applied an overly expansive and highly contested legal interpretation of article 113(2) to oust a president, thus implicating the authority of the Judicial branch as well as the Executive,” said ICJ Secretary General Sam Zarifi.

“This overreach by the Legislative branch has launched the country into a rule of law crisis that also threatens respect for human rights in the country,” he added.

Protesters demonstrating against Vizcarra’s removal have faced ill-treatment and arbitrary arrest by police and security forces.

The ICJ calls on the Peruvian authorities to respect the right to freedom of assembly and peaceful protest and to desist from any form of unlawful use of force.  Allegations of violations of ill-treatment and other human rights violations must be investigated promptly, thoroughly and impartially. The ICJ also urges respect of the independence of the judiciary, particularly as concerns the Constitutional Court and its functions.

Turkey: The legacy of the state of emergency for access to justice today

Turkey: The legacy of the state of emergency for access to justice today

The International Commission of Jurists and the Human Rights Joint Platform (IHOP) invite you to a Zoom workshop where Turkish and international experts will discuss the legacy of the 2016-2018 state of emergency in Turkey for access to justice today.

To participate, please register by writing an email to ihop@ihop.org.tr (the Human Rights Joint Platform)

Join our great panel of speakers:

– Professor Sarah Cleveland, ICJ Commissioner
– Dr. Dilet Kurban, Hertie School
– Lawyer Ziynet Özçelik, Ankara Bar Association
– Dinçer Demirkent, Human Rights School
– Roisin Pillay, Director of ICJ Europe and Central Asia Programme
– Kerem Altiparmak, ICJ Turkey Legal Adviser

The workshop will address how state of emergency measures, such as dismissals and closures of legal entities, still impact on the human right of people in Turkey today.

The experts will discuss whether the remedies set up by Turkish authorities are up to standard with Turkey’s international human rights law obligations.

IHOPICJ-ZoomWorkshop-StateofEmergency-Agenda-2020-ENG (download the agenda in English)

IHOPICJ-ZoomWorkshop-StateofEmergency-Agenda-2020-TUR (download the agenda in Turkish)

The event is part of the REACT project: implemented jointly by ICJ and IHOP, this project seeks to support the role of civil society actors in turkey in ensuring effective access to justice for the protection of human rights. This project is funded by the European Union. The views expressed in the event do not necessarily reflect the opinion of the EU.

Libya must end systematic impunity and investigate the killing of lawyer and political activist Hanan al-Barassi

Libya must end systematic impunity and investigate the killing of lawyer and political activist Hanan al-Barassi

The ICJ, the Cairo Institute for Human Rights Studies (CIHRS), the Defender Center for Human Rights (DCHR), Lawyers for Justice in Libya (LFJL) and the Libyan Women’s Platform for Peace (LWPP) have issued today a joint statement on the assassination of lawyer and political activist Hanan al-Barassi .

The undersigned human rights groups are appalled by the assassination of lawyer and political activist Hanan al-Barassi in Benghazi on 10 November 2020, and call on the competent authorities to launch an independent, impartial and effective investigation into the killing and bring those responsible to justice through fair trials.

On 10 November, a group of unknown armed men shot al-Barassi in Benghazi city centre in broad daylight. Al-Barassi was known for her political engagement and criticism of the human rights violations and abuses and corruption allegedly committed by authorities in Eastern Libya and their affiliated militias. Al-Barassi was active on social media, and often posted videos on Facebook in which she criticised the Libyan Arab Armed Forces (LAAF). Her last video was posted a few hours before her killing.

Al-Barassi’s murder follows a disturbing pattern in recent years of violent attacks against prominent women activists who are critical of the authorities and affiliated militias. In June 2014, gunmen assassinated prominent human rights activist and lawyer Salwa Bugaighis. This was followed by the killing of former Derna Congress member Fariha Al-Berkawi on 17 July 2014, and human rights activist Entisar El Hassari on 24 February 2015. Women’s rights defender and member of the Tobruk-based House of Representatives Seham Sergiwa was abducted from her home by armed men on 17 July 2019, and her whereabouts remains unknown.

The failure of Libyan authorities to effectively investigate these attacks, despite public commitments to do so, has created an environment of impunity, in which women are frequently targeted, both online and offline, with threats, smear campaigns and violence for their political or human rights views. Al-Barassi’s assassination is also a stark demonstration of how online violence against women can carry over to have lethal consequences on the ground.

Such atrocities are prevalent in Libya today. The pattern of violence including enforced disappearances and assassinations of activists, human rights defenders, judges and journalists across the country is alarming, and will only continue in the absence of any effective, independent and impartial investigations. Addressing these crimes by holding the perpetrators to account must be a priority, including within any political process.

Al-Barassi’s killing has taken place as the Libyan Political Dialogue Forum (LPDF) continues talks aimed at ending the conflict and preparing for national elections, underscoring the importance of ensuring accountability and justice in the country. There can be no meaningful democratic transition in Libya until the basic security and human rights of the population are guaranteed.

Given the absence of any real commitment to effectively investigating ongoing crimes under international law being committed in Libya, the newly established Independent Fact-Finding Mission (FFM) on Libya must be urgently provided with the necessary resources to begin its investigations and preserve evidence without delay. We urge the Libyan authorities to fully cooperate with the FFM, and UN Member States to swiftly provide the needed support and adequate resources.

Signatories

  • International Commission of Jurists (ICJ)
  • Cairo Institute for Human Rights Studies (CIHRS)
  • Defender Center for Human Rights (DCHR)
  • Lawyers for Justice in Libya (LFJL)
  • Libyan Women’s Platform for Peace (LWPP)

Find the Joint Statement in Arabic and English here:

Lybia-Hanan_Albarassi -JointStatement-2020-ARA 

Lybia-Hanan_Albarassi -JointStatement-2020-ENG

 

 

 

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